Ganó el Real Madrid pero pasaron los alemanes en un partido en el que el equipo blanco dedicó a su afición un inicio y final de encuentro al alcance de muy pocos ojos. Pocas veces vemos tal espíritu en la lucha por lo imposible, pocas veces vemos pelear en cuerpo y alma, imponerse a quien fue superior, muy superior, eso hicieron ayer los blancos.
El Real Madrid tardó 83 minutos en abrir el marcador. El gol se resistió gracias a un Wenderfeller que trajo un ángel al Bernabéu que evitó que los blancos acabaran los 20 primeros minutos ya por delante. Quince primeros minutos magníficos que pudieron valer la eliminatoria si la puntería hubiera favorecido a los españoles. Higuaín y Cristiano las tuvieron, clarísimas, pero el portero alemán se interpuso. La de Özil, tras un toque de genio del 'Pipa', se marchó fuera porque Mesut no acabó por decidirse. Los goles llegaron, en la recta final, Benzemá y Ramos pusieron en pie a un Bernabéu mágico, caminando junto a los suyos a cada momento. La piel de gallina.
El inicio fue arrollador y la magia acompañó al milagro. El estadio creyó y los jugadores también: dominio, ocasiones, juego, intimidación. El Real Madrid lo tuvo todo pero faltó lo más importante. El balón no quiso entrar. Wenderfeller, sacó un milagroso pie derecho a un tiro en el que Gonzalo no puso el alma. Más tarde el milagro se cobraba la primera victima y tras 10 minutos en los que los jóvenes astros del Dortmund parecían no haber llegado, vimos a Götze para abandonar el terreno de juego, lesionado. Cristiano tuvo la suya, la que faltó anoche, la de Ronaldo, pero el portero alemán estuvo ahí otra vez. En esta ocasión por casualidad, como el que se encuentra a un conocido, Wenderfeller chocó con el balón.
Özil la más clara, solo, pero como hemos dicho no acabó por decidirse y la multitud de buenas opciones que seguro pasaron por su cabeza acabaron por mezclarse en una acción fatal. Fuera.
Aún así todo estaba a favor, intimidación y buen hacer en los blancos, el gol debía llegar. Llegó un bajón propiciado por el esfuerzo que supuso un gran inicio sin recompensa. El partido se adormeció dando pie a las rápidas contras alemanas, pero la primera parte acabó viendo Klopp un cielo abierto para intentar cambiar la dinámica.
45 minutos, tan solo había tiempo para marcar. No faltaban minutos pero tampoco sobraban. El rápido pasar del tiempo agotaba poco a poco las opciones pero el público creía. Se podía aún alcanzar la hazaña que ya sería mayor. La sentencia estuvo cerca y las gargantas se cerraron presas del pánico: Lewandoski apunto estuvo de firmar su repoker en estas semifinales pero solo el larguero y su indecisión lo evitaron. Más tarde Gündogan la tuvo solo ante Diego López, pase de la muerte que solo necesita ser empujado, de esos que acaban en gol todos menos uno, que fue este. El portero, antológico, estiro su larga anatomía para callar a los alemanes que ya gritaban gol y dejar atónito al joven Ilkay.
El final lo que sabemos, la esperanza y la sentencia aumentaban a partes iguales conforme reloj agotaba los minutos. Benzema y Ramos acercaron la difícil hazaña y quedaron minutos para intentar el tercero. Fue aquí cuando pudo la precipitación y los balones aéreos fueron la tónica. Aquí los alemanes se impusieron y sacaron todo lo que los madridistas colgaron al área con esperanza. Los córner fueron una salida que acabó por no valer y los 'phosphorite' arrancaron segundos al marcador refugiándose en las esquinas.
Faltó poco, casi nada. La remontada estuvo a un tiro de piedra y habría estado en sus manos si no fuera por la falta de puntería que condenó los quince primeros minutos.
Este es el espíritu que debe ser la base de cada partido, este es el Madrid que la afición quiere ver y la afición que el equipo quiere tener. El Santiago Bernabéu adoró a su equipo como sus ídolos que son, juntos apunto estuvieron de conseguir lo soñado por todos, pero caminaron juntos y tan solo faltó un último paso. La 'Décima' tendrá que esperar, el espíritu es este.
Este es el espíritu que debe ser la base de cada partido, este es el Madrid que la afición quiere ver y la afición que el equipo quiere tener. El Santiago Bernabéu adoró a su equipo como sus ídolos que son, juntos apunto estuvieron de conseguir lo soñado por todos, pero caminaron juntos y tan solo faltó un último paso. La 'Décima' tendrá que esperar, el espíritu es este.
@milcientoques





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