El Real Madrid fue un muñeco en
manos de un Borussia que vivió su noche. Un gatito en manos de un hambriento
depredador encarnado por Robert Lewandowski, los alemanes destrozaron a los
blancos y reafirman el dominio alemán poniendo a su vez en duda el nivel de los
equipos españoles en Europa.
Robert Lewandowski celebra su tercer gol
El equipo de Mourinho echó de
menos un plan B que le permita disfrutar de alternativas. Los blancos no
tuvieron respuesta ante un Borussia que exigió algo más. Klopp ganó en la
pizarra y lo demostró sobre el césped, borró del terreno de juego a un Xabi
Alonso que con sus imprecisiones acabó en el banquillo un partido mediocre.
Gundogan se adueñó del mediocampo
y puso de su parte para que el Real Madrid fuera la pareja de baile de los
alemanes, que le pisotearon varias veces. Llegó suelto a donde se precisó su
presencia, con 90 minutos de aguante físico, repartió el balón al lugar más
cómodo con precisión absoluta y se adornó cuando lo mereció la ocasión para
seguir dominando el esférico con ventaja. Jugador de talla mundial, si no hoy,
pronto.
Este Borussia preocupa mucho y
puso en evidencia a un Madrid que venía con inercia positiva. Los alemanes
ganaron todos los duelos individuales y se mostraron superiores en todos los
ámbitos.
Reus completó un partido tremendo
firmando cada acción con un acierto inigualable. Eligió con la mejor de las
certezas siempre la mejor opción y marcó sus acciones por determinantes. Maravilló
entrando por la diagonal buscando y encontrando las cosquillas a Varane y Pepe.
Quería su noche y ahí la tiene.
Lewandowski le hizo un traje a
todo un Real Madrid, su actuación quedará para siempre en los recuerdos blancos
y será tatuada en los anales de la historia. Cuatro goles firmó el polaco que
se presenta como un delantero de talla mundial. 24 años tiene esta joyita y se
dice que ya ha firmado por el Bayern de Pep. Si es así, el equipo teutón se ha
ahorrado adelantándose unos cuantos millones de euros.
El Real Madrid se vio superado como cuando un profesor acaba recibiendo lecciones de su alumno. El Borussia coge el testigo y se presenta como un alumno aventajado. El calco blanco ha superado a su inspiración y deja clara su aspiración al título.
El primer gol no tardó en llegar.
Götze, que fue respetado por la afición, centro desde la derecha para que Lewa
ganara la primera de muchas batallas a Pepe. El polaco se adelantó al portugués
para poner una puntita más que suficiente para batir a Diego López.
Tras la primera tempestad llegó la
calma y el Real Madrid puso pausa a un juego peligroso. No dieron sensación de
peligro los bancos mientras los de Klopp aparentaban ser el lobo hambriento
esperando un mínimo error de su presa. Blaszczykowski tuvo el 2-0 pero Higuaín
emuló a Ramos contra Balotelli en la Euro 2012 y se enfundó el traje de
salvador.
El partido seguía 1-0 y el
perfecto Signal Iduna Park pedía penalti mientras el Real Madrid seguía
jugando. Un saque de banda propició un error de Hummels aprovechado por Higuaín
para plantarse solo ante Wendenfeller. Cristiano le acompañaba y el argentino
le regaló el gol. 1-1 y las esperanzas blancas que volvían a florecer.
El 2-1 llegó en el minuto 50
cuando el equipo alemán filtró un pase que rompió líneas y dejó a Lewandowski solo
ante Diego. El polaco no falla y la metió ante el reclamo del Madrid que pedía
fuera de juego. No era, Pepe volvió a perder la batalla y habilitó al jugador ‘phosphorite’.
El 2-1 era un mal menor pero el
cronómetro corría en contra de un mermado Madrid. No se encontraron sobre el
campo y el 3-1 no tardó en llegar. Hat-trick para Lewa que con este firmaba su
estelar actuación. Dejó con este tanto el detalle de la noche, la muestra de
que la calidad no es solo de los Götze o Reus. El también, y qué calidad. Pisó la
bola ante la atenta mirada de Pepe y quitó las telarañas a la meta blanca. Golazo,
de escándalo.
Mourinho veía como su equipo caía
ante la superioridad germana y el tiempo daba pie a un golpe más doloroso. Que
el marcador no se moviera parecía algo extraño, difícil de asimilar era que la
derrota pudiera ser más amplia. Se amplió más cuando Xabi, impotente, derribó a
Reus dentro del área y el árbitro no dudo en señalar la pena. Robert no falló y
metió de un trallazo el cuarto entre los tres palos. Actuación estelar, de Lewa
y de sus escuderos.
Los blancos confiaban en un
segundo gol que acolchara en parte la dura bofetada, pero el marcador no se
movió más a pesar de disfrutar los visitantes de dos buenas ocasiones.
Cristiano llegó tarde a un mano a mano con Wendenfeller y no pudo más que tocar
un balón que el portero acabó por despejar y Varane, al borde del final, pudo poner
el segundo pero su disparo se marchó a la derecha de la meta local.
Duro revés el que sufre el Real Madrid con una derrota inesperada, no por el simple hecho de perder el
partido, sino por su dureza. El 4-1 cosechado en un estadio que vive su fútbol
como nadie reduce considerablemente las opciones del equipo de Mourinho. Aun así,
el espíritu de las grandes citas estará el próximo martes en el Bernabéu para
morir, si se muere, con las botas puestas.
Por @milcientoques





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