Por @milcientoques
El Real Zaragoza atraviesa una situación complicada. A su bache
deportivo se une un estado económico que hace aún más frágil la situación del
club.
Manolo Jiménez llegó al club la temporada pasada para obrar
un milagro que se las antojaba de imposible. El equipo aragonés eligió al ex
del Sevilla para dirigir al equipo en busca de una permanencia que logró tras
remontar estoicamente. El Zaragoza se salvó, obra y gracia de Jiménez, y de la
Pilarica.
Manolo Jiménez en rueda de prensa
El entrenador se ganó el cariño de la afición a la vez que la directiva confiaba en el para seguir manejando el barco maño. Con esto llegó su renovación, que se produjo para, ni más ni menos, 3 años más.
La presente temporada empezó con altibajos hasta que los
malos resultados empezaron a acompañar al equipo zaragozano, hasta llegar a
situarse colistas de la Liga BBVA.
Llegada esta situación, los dirigentes del club se han
planteado un cambio de técnico que devuelva al equipo la esperanza perdida y
reconduzca los resultados. Un cambio que, como ya se produjera un año
atrás,
salve al equipo de ahogarse en la división de plata.
Agapito, presidente del club, actualmente se encuentra en
Panamá y desde allí ha intentado mover los hilos para rescindir el contrato de
Manolo Jiménez. El elegido para el banquillo era Miguel Muñoz, que comunicó su
total disposición si el club lo requiriera.
Jiménez confía en su trabajo y en sus jugadores y no va a
renunciar a su cargo. Por ello se ha remitido a las cláusulas de su contrato
para no abandonar por cuenta propia el club. El contrato firmado, por esta
temporada y dos años más, refleja que Manolo cobraría 1,3 millones de euros por
campaña y que si el club decidiera cesarle tendrían que abonarle el resto de
temporada y la siguiente. Es decir, si el Zaragoza quiere prescindir de Manolo
Jiménez debe pagarle lo que resta de temporadas y una más, lo que serían más de
1,3 millones de euros.
No están las cuentas para desembolsos millonarios, por lo
que el Zaragoza no puede permitirse echar a su entrenador. Llegado a este
punto, el club ha decidido confiar en Manolo Jiménez lo que resta de temporada,
encomendándose una vez más a la Pilarica para lograr la salvación.
Seguro que Jiménez cree en ella pues confía en su trabajo y,
a pesar de ocupar la última posición, tan solo se sitúan a dos puntos de la
permanencia. Tan solo queda esperar para ver si la decisión es la correcta,
quedan 6 jornadas y la salvación no está lejos.
Quien también tendrá que esperar es Miguel Muñoz, que tras
no quedar libre el banquillo del Zaragoza deberá esperar que llegue otra
oportunidad para volver a los banquillos.





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