Recibía
el Valencia a un Real Valladolid en dinámica negativa y que esperaba que esto
cambiara con algunas modificaciones en el once. Para esto Miroslav Djukic
introducía al que hasta el momento estaba siendo central Jesús Rueda en lugar
de Lluis Sastre para que acompañara en el centro del campo a Alvaro Rubio y
pondría al sueco Larsson por detrás de Manucho.
A pesar de los cambios el
Valladolid en la primera parte no supo parar al Valencia que llegaba con
facilidad al área del Pucela. Una de las ocasiones mas claras del equipo de
Valverde fue para Sergio Canales que se quedó solo ante Dani Hernández, quién
le aguanto bien de pie y le adivino la intención de vaselina al cántabro. Tras
buenas ocasiones para el Valencia, el gol llegó con algo de suerte cuando el
Valencia botó un córner y tras algún rebote fue Balenziaga el que acabo
metiéndose el gol en propia puerta. Llegaba el descanso en Mestalla y dejaba
una ligera ventaja y un juego fluido para el equipo local.
Tras
el descanso el Real Valladolid salió mucho más enchufado, y recuperaba buenos
aspectos que había tenido el equipo en la primera vuelta de la competición. El
Pucela empezaba a crear peligro e hizo que Guaita se empleara a fondo para
sacar una gran mano a un disparo de Omar Ramos. Sin embargo cuando empezaban a
pintar bien las cosas para los de Djukic, una pérdida de Jesús Rueda hizo que
Soldado encarara la portería de Dani y el luso Sereno hizo un penalti de esos
que no puedes ni protestar. Penalti claro, que además propició la expulsión.
Fue Soldado el que lanzó el penalti y el venezolano Dani Hernández se lo paró,
el Valladolid seguía dentro del partido.
Djukic
decidió quitar a Omar y meter a Sastre para reforzar al equipo tras la
expulsión y el Valladolid siguió creciendo en el partido. En estas llegó el
tanto del empate, que tras un buen pase de Rukavina desde la derecha, remató Óscar de manera impecable. Curiosamente los mejores minutos del Valladolid
fueron desde que estuvo en inferioridad y esto provocó el nerviosismo de la
afición de Mestalla. El conjunto castellano estaba cómodo, no concedía
ocasiones y se merecía el trabajado empate. Por parte del Valencia, Valverde
metió a Valdez con intención de que cazara algún centro al área, pero tampoco
resultaba. Ya en el descuento, cuando la afición se preparaba para una pitada
de esas que ya son típicas en Mestalla, el central Ramí y el árbitro le
“robaron” un saque de banda al Valladolid que acabó siendo determinante, pues
la jugada continuó y tras un buen centro Jonás remató de cabeza al fondo de la
portería que además celebró con un gesto irónico hacia su afición llevándose la
mano a la oreja.
Por
lo tanto sensaciones inversas para los dos equipos. El Valencia se llevó los
tres puntos pero terminó viéndose superado por un equipo inferior, y que le
jugó casi la mitad del partido con uno menos. Mientras que el Valladolid,
aunque se fuera “con cara de tonto” por la forma del último gol que le privó
puntuar, recuperó sensaciones del buen hacer que tuvo a lo largo de toda la
primera vuelta. Cosas del fútbol.
Por Gonzalo Cea para @milcientoques
Twitter: @gonzaclazz





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