Hoy es un día para pararse a pensar y darse cuenta que lo que vivió ayer el Málaga es un hecho rotundamente injusto, pero dentro del fútbol, el que quien tome las decisiones sean simplemente personas, que hacen su trabajo, hacen que siempre exista esa posibilidad.
Lo vivimos ayer, España entera quedó conmocionada cuando el equipo que ayer era el de todos, quedó eliminado de forma tan impactante. Y es que, en esta historia llamada fútbol, de vez en cuando un hecho como este asoma el hocico para sembrar el pánico a un lado y colmar de júbilo el otro.
Ante esto no hay nada que podamos hacer, el partido ha terminado y la bola con el papelito del Borussia de Dortmund para el sorteo de semifinales puede que esté ya preparada. Yo mismo, tras el gol de Eliseu, ya felicité al Málaga y a Manuel Pellegrini por su pase a semifinales. Craso error. En el fútbol, hasta que el árbitro no pita el final, nada está escrito. Cada jugada de un equipo que no sobe demasiado el balón puede durar un minuto, una jugada rápida puede durar siete segundos. Dando cuatro de descuento, ¿estaba el partido ganado? Error.
Error de todos, error del Málaga y de la afición, error de todo el que en puesto de desear que acabara el partido apartó la vista del terreno de juego para celebrar el triunfo. Mazazo, mazazo histórico. Una derrota duele más cuando crees que has ganado. Ayer estuvimos a punto de vivir dos y puede que esta noche olvidemos la polémica de Dortmund para centrarnos en otra. Quién sabe. El Real Madrid, a aficionados me refiero, celebraron el pase de su equipo una semana atrás, y ayer, el infierno turco casi les abofetea hasta dejarlos KO. Málaga y Madrid tuvieron sus partidos en la mano, celebraron un triunfo que en uno de los casos nunca llegó a sucederse. A la salvación de los blancos llegó Cristiano, los boquerones tuvieron que abandonar Alemania con la mirada al suelo.
Se echa la culpa a los árbitros, que hacen mal su trabajo se dice. Yo creo que no, la culpa está en la UEFA, un ciego que no quiere ver y se resiste a implantar algo que hiciera del deporte la mayor de las justicias. Yo me encuentro dividido. Con la tecnología, el fútbol dejaría de ser imperfecto, lo que eliminaría horas de debate, de televisión, polémicas, la salsilla picante del fútbol sería fulminada. Por otro lado, el fútbol dejaría de ser de listos para ser el deporte perfecto, donde la verdad estará por encima de todo, representada en una pantallita que todo lo ve. España está dolida, tras lo de ayer, es lógico que se defienda la implantación de una tecnología separada del fútbol tan solo por el muro que impone Platini.
Hoy juega el FC Barcelona y si no consigue pasar la eliminatoria, el debate se reinventará para recordar el gol de Ibra en el Parque de los Príncipes.
Yo creo que el fútbol debe ser imperfecto, la imperfección añade un valor y estoy seguro de que si el fútbol llega a ser impecable, se echará de menos la polémica.
Con esto no quiero decir que los árbitros deban seguir equivocándose. Quiero expresar que lo que lo más recomendable para este deporte convertido en espectáculo es que quien decide, los árbitros, sean más profesionales y pierdan el miedo a pitar. Ese miedo escénico. Con esto eliminaremos esa cortina de humo que se crea entre el árbitro y una acción clara, cortina de humo que les permite evitar lo evidente.
Twitter: @milcientoques





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