En Mayo, poco menos de un mes, Wembley será testigo de una
cita histórica para la afición del Wigan. Por primera vez desde que el club se
fundara, allá por el 1932, se ven en la final de la FA Cup, y de la mano del
entrenador español Roberto Martínez, intentarán plantarle cara al Manchester
City para arrebatarles el trofeo al que son claros favoritos.
El fútbol en Inglaterra es especial, se disfruta más y todo
se hace mejor. Se dan facilidades a los más pequeños y menos a los grandes,
sobre el césped las cuentas bancarias se igualan. Rueda el balón y no hay
escalones entre ambos, es fútbol, y aunque los grandes son gigantes, cualquiera
les planta cara. Es muy fácil darse cuenta, solamente hay que comparar la final
de Copa del Rey en España y la FA Cup. Sevilla, Atlético, Madrid y Barcelona
fueron semifinalistas aquí. Millwall, Wigan, Chelsea y City buscaron la final
allí. No queda aquí la cosa, ya que a doble partido, este fútbol también es
imprevisible y el Swansea de Michu y Laudrup se ha alzado esta temporada
campeón de la Capital One tras vencer en la final al Bradford, de la cuarta
división inglesa. Cuarta división inglesa.
Todos llegan, todos tienen la oportunidad y las
eliminatorias a partido único son uno de los grandes culpables. Aquí nos dignamos a mirar como los
grandes vapulean a los débiles y copan los cuartos y las semifinales de nuestra
Copa. Tan poco acostumbrados estamos a que un pequeño venza a un grande, que
cuando pasa (Real Madrid-Alcorcón) se etiqueta de apocalipsis y se crucifica a
los jugadores que, muy a su pesar, se han visto arrollados por la ilusión
vestida de modestia.
Esta es la esperanza del Wigan, apostar por su juego y
vencer al grande, los de Roberto Martínez se encuentran en posiciones
peligrosas en la Premier League pero no deben tener problemas para salvarse. Jugadores
interesantes forman parte de este plantel y su trío atacante –Mloney, Koné,
McManaman–es la muestra. En el mediocampo, Jordi Gómez ha cogido galones y
junto a McCarthy controlan la zona media. El único pero es la defensa, Alcaraz
y Charner andan un poco verdes, a veces a lo suyo, y el Manchester City puede
crear muchos problemas. Si nos centramos en las plantillas, el Wigan es un
equipo interesante pero el estrellato del City es muy superior, por lo que
deberán tirar de oficio y paciencia para intentar rascarle algo a los de
Mancini.
Queda menos de un mes para la final y los ‘citizens’ tan
solo tienen que mantenerse en plazas Champions mientras que sus rivales deben
darlo todo para no entrar en la lucha por la salvación. El momento de forma en
el que lleguen a la final será crucial y se demostrará si vence el mejor, como
en España, o si los ingleses vuelven a dejarnos otro bonito capítulo donde la
ilusión del pequeño se come al grande.
Por @milcientoques





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