No parecía la noche en la que jugarse la permanencia. Ambiente
frío en un Balaídos que no llegó a llenarse. Los horarios no acompañan aun
sabiendo que el equipo gallego se jugaba la vida esta noche. Partido igualado,
caracterizado por el miedo a perder que finalmente se han llevado los de casa. 2-1 gracias al gol de Bermejo en
el minuto 92.
Antes la igualdad caracterizó al partido desde sus inicios. Las
ocasiones más claras llegaban desde la lejanía, el disparo más peligroso, de
Pinter, lo sacó Varas con seguridad. Luego fue Roberto quien quiso lucirse
sacando un pie a Alex López, que remató dentro del área lo que fue la ocasión
más clara hasta el momento.
El árbitro marcó desde el inicio un límite con las tarjetas,
demasiado bajo a mi parecer, pues a raíz de ahí cada falta fue protestada hasta
la saciedad. El Celta dio un paso al frente con el abismo a sus espaldas, no
quieren verse en segunda y sus intenciones parecían claras, pero cuando mejor
se encontraban los locales llegó el mazazo en forma de gol en contra. Sapunaru
remata un centro de Apoño y puso por delante a los de Manolo Jiménez. Una losa,
un golpe difícil de superar. Les costó, pues atravesaron momentos de pánico y
los gallegos se vieron en segunda el tiempo que tardó en llegar el empate. Y cuando
más a gusto se plantaba el Zaragoza misma historia, gol del Celta. Los gallegos
empataron el partido por medio de Alex López, gol que dio alas a los de Resino
que cogieron aire y se dejaron llevar hasta el descanso realizando una labor asfixiante
en la presión. El Zaragoza quería el descanso y lo recibió con alivio pues se situaban incómodos sobre el campo.
Los nervios quedaron atrás en la segunda mitad y dieron paso
a las ganas, ganas de salvarse y de dedicar un triunfo a la afición. El último
fue hace ya meses. La segunda acecha a cada paso en falso y el miedo a fallar
impide dar un golpe sobre la mesa que haga ver quien ansia más los tres puntos.
Varas volvió a aparecer para privar a Postiga de su gol y la tensión seguía
presente. El riesgo era recibido como tal, un paso difícil de dar que de salir
mal puede condenar al peor de los fracasos. Un descuido mata, te manda al
infierno que tiñe de rojo los puestos de descenso. Tras el choque entre Varas y
Vila llegaron los minutos del miedo que impedían dar un paso al frente. Los cambios
de Abel Resino alimentaron el hambre de victoria y los 5 minutos de descuento
se recibieron como esperanzadores a la vez que alargaban el sufrimiento. Tras el
cartelón del cuarto árbitro llegó el éxtasis. Gol de Mario Bermejo que sigue
alimentando su fama de rematador ‘feo’, pues en sus goles la belleza brilla por
su ausencia. El empate no valía para nada, la victoria da alas y esperanza. Se puede
grita la afición. Hay vida sin Aspas y con su vuelta se esperan brotes verdes.
Terminó así el encuentro, victoria para los gallegos que alimentan
la esperanza mientras que los maños entran de lleno en una lucha difícil. Muchos
equipos luchan por la salvación y no todos lograran su objetivo. La Liga
Adelante espera a tres nuevos participantes y quedan seis jornadas para evitar
caer al pozo que nadie quiere alimentar. Atentos al futuro de Manolo Jiménez,
está en el aire.
Por @milcientoques
Foto: Marca.com





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