Se
avecinaba un partido difícil para el Barcelona tras lo visto en la ida, pero
conforme arranco el encuentro vimos como ni el Milán estaba tan sólido ni el
Barça tan apagado.
Desde el
minuto uno el equipo culé fue a por el partido, vimos la mejor versión de un
Barcelona que movía el balón con velocidad, buscaba los
espacios, combinaba rápidamente y presionaba, mordía con una
presión sin balón irreconocible en los últimos meses.
Nada mas
perder el balón, eran pocos los segundos que se podían contar hasta que un culé
dominara de nuevo el esférico. En este sentido, Busquets hizo un trabajo
enorme, quizá sea el mejor jugador del mundo si hablamos de ese trabajo que no
se ve, en la sombra, pero es un espectáculo. Tácticamente, el mejor.
Mascherano,
a pesar de su error, que podía haber costado el 1-1, también disputó un gran
encuentro, perfecto en la anticipación y saliendo rápido. Siendo central, lo
vimos recuperar balones a 70 metros de su portería. Sencillamente brutal.
Hemos comentado la ocasión que no
aprovechó el Milán, y es que una iban a tener, y la tuvo Niang, que tras un
fallo de Mascherano en el despeje se plantó solo ante Valdés, pero la mandó a
la madera. El Barça, anoche, para pasar la eliminatoria, necesitaba una pizca
de todo, y suerte, esa suerte para que Niang no acertara a silenciar el Nou
Camp, suerte también tuvo.
El Barcelona planteó y jugó el encuentro
siempre buscando el gol, algo atrevido, porque vimos momentos en los que el
campo azulgrana tan solo estaba pisado por las botas de Victor Valdes, y una
perdida, una imprecisión, una salida rápida de los de Allegri, le podía haber
costado un susto. Pero no fue así, ya que el que asusto desde el primer minuto
fue el equipo local, que encerró a un Milán sin respuestas en su área. Sin
respuestas porque se vio abrumado, con el marcador en contra cuando tan solo
habían transcurrido 5 minutos y con 94000 personas jaleando a sus ídolos. Un
marco difícil, pero que no es excusa para tirar, como anoche tiró el Milán, los
90 sensacionales minutos que realizaron en San Siro y una ventaja a favor de
2-0. Nunca nadie lo tuvo tan, aparentemente, fácil.
Otro de los puntos importantes de este
partido fue la presencia de David Villa en el once, un Villa que jugó de nueve,
a veces partiendo escorado, pero que liberó mucho espacio a Messi. La defensa
no podía liberar a Villa e ir a por el astro argentino, por lo que Leo encontró
más espacios. Ayer vimos al gran Messi, capaz de levantar al Camp Nou, capaz de
liderar al mejor equipo del mundo en busca de los goles, al que es el mejor
jugador del mundo. Que no solo trabajó en ataque, también lo hizo en defensa,
se movió por todo el campo, gran trabajo del argentino.
Vimos también como el Barça dibujó un
3-4-3, y como Mascherano y Piqué realizaron un gran partido, beneficiados en
parte por la diferencia, enorme, de calidad entre un área y otra. Los Messi,
Iniesta y compañía realizaban un juego exquisito, y volvieron locos a los
defensores rossoneros. Mientras tanto, en el otro área, El Shaarawy, Niang y un
Boateng desaparecido no pusieron en peligro en ningún momento la meta
blaugrana. Buenos jugadores, sí, pero a la sombra de lo que a unos metros
deslumbraba, quedaron apagados.
A pesar de los goles, vimos a un Milán
tranquilo, sin nervios. La profesión va por dentro, pero con tal diferencia de
calidad, estaba bien claro que tal y como transcurría el partido, los goles
llegarían, y llegaron. Con cada gol el Milán realizaba peor partido, no hubo
solidez, se dejaron en Milán esa jaula en la que encerraron a los contrarios en
la ida, la que hizo que con un 75% de posesión, el Barça no lograra tirar a
puerta.
Entraron Robinho y Bojan, y el Milán tocó
más el balón, tal vez hubo momentos en los que el Camp Nou temiera, se
refugiara en el silencio expectante, pero las ocasiones que tuvieron fueron
apagadas por el Barcelona. Y las que el Barcelona no se ocupó de defender, las
defendieron ellos mismos, ya que gozaron de una falta en mitad de campo, una de
esas faltas en las que sube todo el equipo y se cuelga al área, esas que a
veces salen, y con un gol estaban dentro. Robinho tembloroso cogió el balón, y
quien sabe si por nerviosismo, su pérdida de calidad, no escuchar a Allegri o
tener a casi cien mil personas deseando que la desperdiciara, cumplió. Y es que
sacó en corto tan mal como impreciso fue el control de su compañero.
Acabó así
el partido con una contra letal que ponía el 4-0 en el marcador y desataba el
júbilo, la pasión, la alegría en la grada y en la mitad del terreno de juego. La
remontada se había consagrado, ya era una realidad.
A partir de este momento, podemos decir
que si el Barcelona continúa en esta línea habrá vuelto tras un parón en el que
no ha perdido poco. Un bajón de forma que se viene dando temporadas atrás pero
que tras este partido puede quedar ya en el olvido. Una victoria épica, lo que
le faltaba a este Barcelona, que escribe un nuevo capítulo en su historia. A
partir de aquí, deben seguir a tal nivel, que Messi continúe en este estado de
forma, y que vuelva Tito, así, ya estarán todos, todos a una.
Fotos: Sportyou
Contacto: @milcientoques




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