El Real Madrid cosecha un empate a uno ante el Real Zaragoza en un partido en el que los blancos tenían poco que ganar y los de Manolo Jimenez ya sabían del empate del Celta.
El Real Madrid comenzó controlando un partido sin ritmo en el que Luka Modric parecía querer la manija. Sin embargo un tempranero gol del Zaragoza precedido por un mal control del croata compartiendo culpa con Pepe significó el principio de su lento desaparecer en el encuentro. Recuperaron los maños un balón que llegaba en profundidad para Rodri y este hacía el 1-0 engañando a un Diego López que no logró a acertar en la salida. Se imponía la necesidad.
A partid de aquí, un Real Madrid con muchos suplentes intentó sin ritmo meterle mano a un necesitado Zaragoza. Insistieron Ramos y Marcelo con los balones en largo. El andaluz demostró que no es esa una de sus virtudes y el brasileño a punto estuvo de dar asistencia de gol, pero su pase a Cristiano acabó en la grada tras el empalme (al balón) del portugués.
El partido se las daba de igualado, parecía firmado el acuerdo por el que nadie podía dañar al otro, y parecían ambos conformes. Arbeloa parecía haberse quedado en París, estaba fuera de cobertura.
Fue en el momento en el que el Zaragoza decidió relajarse cuando una llegada de el Madrid unida a los errores de Loovens y Roberto propiciaron el gol de Cristiano Ronaldo. (Que no deja a Messi solo en su cita con el gol). La defensa del Zaragoza no logra despejar e Higuaín toca para Ronaldo, que rasea el balón al fondo de la red. Por el primer palo, lugar que previamente marca Roberto errando en su colocación. 1-1.
Con el empate el partido continuó del mismo modo. Un Real Madrid sin ritmo que no creaba peligro en exceso y un Real Zaragoza que decidió jugar al juego blanco y buscó en las contras su mejor arma.
Essien la tuvo de cabeza antes del descanso y quizá culpable por ello regaló dos balones a los locales antes de que el árbitro pitara el final de la primera mitad.
La segunda parte comenzó con espejismos de rápida circulación en el equipo de Mourinho, que lo intentaron tímidamente antes de tener la gran ocasión del partido. Cristiano se queda solo ante Roberto, que le saca una mano prodigiosa y despeja, el balón acaba cayendo a Marcelo que no hace caso a lo de "mas vale maña que fuerza" y golpea el balón en el poste. Un tercer rebote cae a Essien, pero decide no rematar y despeja el balón al Pirineo Catalán.
Más tarde tuvo que salir del terreno de juego Apoño, lesionado. Seguro que toda la afición maña desea que no sea nada ya que este jugador, gran jugador, es muy importante para lograr la salvación.
El partido era gris y el árbitro decidió hacerse el loco cuando La Rosaleda reclamó un penalti de Essien sobre Postiga.
Pasado el minuto 15, Mourinho realizó un triple cambio e ingresan en el verde Di Maria, Özil y Khedira. Parecía que con esto el Madrid buscaba más movilidad, más velocidad, más juego y el partido.
Modric seguía escondido y pese a algunos detalles y momentos de fútbol, vimos una versión tristona del croata.
Tras los tres cambios el Madrid no terminaba de carburar, en parte quizá porque Mesut no terminó de aparecer. El que si apareció fue, de nuevo, Diego López, que sacó un remate a bocajarro de Postiga con la testa.
El Madrid continuó con su intento de remontada mientras que el Zaragoza buscaba su ocasión cuando Marcelo la tuvo tras una internada en el área, pero no se paró a pensar y entre el tiro y el remate el Zaragoza terminó sacando de banda.
Fue muriendo así un partido en el que nadie quiso hacer nada por desempatar el marcador. Ni siquiera el triple cambio blanco dio un aire fresco a un encuentro que no se incluirá en la lista de los más divertidos de la temporada. El Zaragoza logra un punto quizá inesperado mientras que el Real Madrid continúa con la cabeza en la Champions.





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