Barça, orgullo, Barça. Este lema aclamaban las gradas del Camp
Nou y su equipo no se reconoció en dichas palabras. El partido de ayer era para
que el Bayern pidiera la hora y acabó siendo una tortura para el Barça. El
resultado, 0-3 (7-0), fue la viva imagen de la cara que mostraron los de Tito,
un equipo sin rumbo que parece haber agotado sus balas de éxito.
Antes que de rodara el balón la remontada empezó a complicarse. Leo Messi, que no jugó ni un minuto, inició en el banquillo un partido que sin él perdía morbo. El argentino es la principal amenaza ‘culé’ y que no estuviera en el 11 fue el primer indicador de que la eliminatoria se daba por perdida antes de disputarla.
No dieron la cara, el tifo que mostró la grada fue la única
señal de esperanza, sobre el terreno de juego, nada. El FC Barcelona caminó
lento hacia una muerte ya anunciada. Los jugadores, sin espíritu, deambularon
por el campo echando de reojo una mirada al cronómetro, cuyos minutos
transcurrían lentamente.
La historia de este equipo no debe ser manchada pero sí
parece haber acabado. Pocos rastros quedan de quien arrasó en Europa y pocos ya
le temen. El Bayern fue superior y les sobrepasó sin piedad. Haber sembrado el
pánico pasa factura: si tienen la posibilidad de pisotearte lo harán hasta el
final. Complicado imaginar a este Barça en un año pues la limpieza parece
inminente.
El pequeño rayo de luz que iluminaba las más de 90.000 almas
que realizaron el acto de fe que supuso ir anoche al Camp Nou empezó a apagarse
con la ausencia de Messi y llegó a la oscuridad cuando el partido comenzó. El
Barcelona quiso el balón y parecerse a lo que fue para intimidar a los alemanes
pero estos no picaron y se creyeron superiores. La primera parte acabó
llamativamente con empate a cero. Unos necesitaban cinco y no vieron a Neuer,
otros, sin presión, se divirtieron.
El desastre estaba por llegar y ocurrió después de que algún
inocente creyera. La segunda parte empezaba con un empate a cero que agotó las
mínimas opciones existentes. Messi ni se quitó el chaquetón y Tito no quiso que
Iniesta y Xavi sufrieran en el campo.
No parecía tan solo imposible la gesta sino que salir airoso
de aquel césped iba a ser complicado. El Bayern metió una velocidad más y quiso
arroyar para temor de sus rivales. No solo los próximos, también los futuros.
Pisaron fuerte y nada pudo hacer el Barça por sujetar a los bávaros, que se
recrearon hasta en tres ocasiones.
Acabó el partido y es momento de reflexionar. Porque el
Barça sale muy perjudicado de unas semifinales en las que no ha podido hacer
nada ni siquiera por dar una buena imagen. La temporada azulgrana acabó anoche
y toca pensar en la tecla que haga olvidar que cualquier tiempo pasado fue
mejor.
@milcientoques





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