Hace años surgió un deporte, lo inventaron los ingleses y se
dice que siempre ganan los alemanes. El fútbol nació para divertir, entretener,
pero el hecho de que en cada partido se enfrenten dos bandos hace que exista
un victorioso y un derrotado. Hoy el refrán se hizo cierto y el fútbol divirtió
solo a una parte, los alemanes, el Bayern arroyó.
El Bayern Munich va camino de realizar una temporada
histórica y hoy ha puesto una nueva piedra, los de Heynckes están completando
un año pletórico y hoy no tuvieron piedad ante un Barça sin respuesta. 4-0 fue
el resultado en el Munich Arena, resultado que reduce a mínimas las esperanzas
de estar en Wembley para el equipo de Tito Vilanova.
No hay excusas, el Barça cayó derrotado y no pudo plantar
cara a un rival infinitamente superior. El equipo de Tito quiso aguantar el
balón para reducir a cero las incidencias sobre el campo, confió sus
posibilidades a la aparición de un Messi que parece no haber viajado a Munich,
no estuvo el argentino. Xavi, Iniesta y Busquets tampoco tuvieron su noche. El catalán
parece haberse alejado, su mejor fútbol parece irrecuperable. El manchego no
quiso aparecer, no mantuvo el balón y temió su búsqueda, la situación pudo con
ellos. Busi no estuvo a su nivel y juntos representaron a un Barça que no quiso
atacar porque las arremetidas bárbaras no les dejaron pensar en Neuer antes de
intentar librar a Valdés del peligro.
El Bayern robó rápido y sorprendió con intensidad a un Barça
que quedó perplejo. Los alemanes creyeron en sus posibilidades cuando vieron
que sus rápidas salidas tenían premio y aparecieron Robben y Ribery para
desenvolver el regalo. Müller
fue especial, oportunista. No dejó pasar la ocasión de dejar su huella en una
cita que pasará a la historia bárbara.
Los córner en contra de los blaugrana eran insalvables, el
Bayern se mostró superior por alto y fue así como llegó el primer gol. Cabezazo
con escasa puntería de Dante que sirve sin embargo para que Müller remache solo
en el segundo palo. Los jugadores culés poco pudieron hacer mas que observar
como el 1-0 subía al marcador tras tocar en Valdés. El portero catalán había
salvado el primero poco después de comenzar el partido frente a Robben pero
poco pudo hacer tras el cabezazo del alemán.
El Bayern celebra uno de los goles. Foto: Marca.
La primera parte acabó con el Barça pidiendo la hora pues el
despliegue físico del Bayern parecía incontestable. Tras la reanudación más de
lo mismo. Los de Heynckes fueron mejores táctica y físicamente y no tardó en
llegar el 2-0, obra de Mario Gómez. El árbitro alimentó su leyenda ignorando un
claro fuera de juego, a lo que los alemanes seguro que contestarían con las dos
manos claras que el colegiado se ‘comió’ en la primera mitad en área visitante.
El 3-0, obra de Robben, tuvo también sabor amargo ante una
posible falta en ataque. Ignorando este detalle, el contragolpe teutón fue
impecable y la definición del holandés eminente. Caía el Barça en un pozo de
desesperación e impotencia alimentado por el júbilo que se vivía en el Alianz. La
afición, pletórica, no dejó de festejar esta gran fiesta que su equipo les
dedica.
El gol que cerró la goleada lo firmó un Müller que segundos
antes pedía el cambio. De nuevo una jugada irrevatible. Rapidez y precisión que
acabaron con el cuero en la red por cuarta vez. El Bayern alimentaba su
candidatura a la vez que copaba los carteles que reflejan el favorito para
hacerse con la ‘orejona’ en Wembley.
La polémica no debe disipar una realidad que dicta que el
equipo alemán pasó por encima de un FC Barcelona fuera de si. Merecido para el
Bayern, inmerecido para un Barça que se ha curtido una trayectoria impecable
que no debe ser manchada por un paréntesis. La derrota fue dura, pero todo
continúa y esta losa no debe ser mas que un punto y aparte para el futuro
blaugrana. Quién sabe si lo próximo será mejor, pero de momento el Barcelona ha
caído en una batalla que tiene pinta de
guerra perdida.
Por @milcientoques





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