lunes, 22 de abril de 2013

En busca del señorío perdido


El Real Madrid es menos elegante desde que él lo representa. La imagen del club se ve perjudicada por un personaje que no hace mas que escenificar obras en las que él encarna al protagonista. Mourinho no es José Mourinho.

José Mourinho

Mourinho el entrenador es distinto a José Mourinho. El padre y marido es entrañable y divertido en lo más alejado a lo público. El Mourinho privado dicen es querido. Buena persona.

No lo dudo, pues creo que su imagen de cara al público no es más que el papel que le hace protagonista. Al Real Madrid le ha dado mucho, deportivamente hablando. Ha ganado títulos, y aunque lejos está del número de trofeos que se esperaba del ‘special one’, el haber acabado con la hegemonía azulgrana que Pep Guardiola instauró le ha valido para ganarse el cariño de parte del madridismo.

Carismático, fuerte, orgulloso,  el entrenador blanco se ha ganado la confianza del presidente, y Florentino Pérez ve en él a la persona que hará que la 'Décima' no sea más que un sueño que se va convirtiendo en pesadilla. Pesadilla porque pasan ya más de 10 años desde que Zidane boleara la 'Novena' y la 'Septima' había llegado tan solo unos años antes.

La soberbia que desprende Mourinho le ha hecho ganarse la fama de ganador, allá donde va, gana, y no se espera menos para que abandone Madrid dejando en las vitrinas la ansiada Décima. En él se confió esta gesta y esta es la tercera vez que lo intenta. Las dos anteriores se quedó a las puertas,  las puertas de la final que hace dos años le cerró el Barcelona de Guardiola y de la que hace tan solo uno le echaron con un portazo, pues el Madrid cayó en la tanda de penaltis frente al Bayern de Munich.

El Bernabéu le canta y vitorea su nombre, una parte inicia el cántico y algunos se unen. Porque les gusta cantar, porque les gusta Mou, porque les gusta ganar. Cierto es que la victoria puede hacer que cualquiera quede satisfecho, el aficionado arma su opinión al final del choque y si sale de el victorioso, por qué quejarse.

José Mourinho ha confeccionado un equipo ganador que se ha quedado a las puertas de grandes citas. Creo que su trabajo en el banquillo es notable, gana, pero cierto es que si el FC Barcelona siguiera arrasando a los blancos como la manada de ñus lo hizo con Mufasa, hablaríamos de otra cosa.

Es un punto a favor, notable, muy importante que el Real Madrid haya sabido imponerse poco a poco a su máximo rival, y tras los bofetones que los azulgranas propinaron a los blancos, la vuelta a la “normalidad” en Chamartín se ha tomado como una victoria de Mou, y sus defensores se incrementan.

Aún así, el Real Madrid viste de blanco impecable y su fama es de club señor, señorío. Y esta es una característica que Mourinho no encarna en viva esencia. El portugués no perdona una y se ha visto involucrado en varios incidentes, a cual más bochornoso. Meter el dedo en el ojo de un compañero, esperar al árbitro en un parking o cargarse a jugadores como Ramos y Casillas, este último de manera irreversible, le hacen valedor del orgullo que le caracteriza. Él manda, su carácter ordena y quien no obedece es condenado.

Este es José Mourinho a ojos de un aficionado de a pie. Creo que Florentino debe darse cuenta de la venda ganadora que le impide ver y sepa reconducir la situación para devolver al Real Madrid donde merece estar, en lo alto, tanto dentro como fuera del campo. A mi Mourinho me cae bien, pero prefiero dar ejemplo. Del Bosque, por ejemplo, me cae mejor.

Por @milcientoques

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