Nos equivocamos todos dando por hecha la clasificación del
Real Madrid cuando restaban 90 largos minutos en un infierno turco que dio la
talla. El Real Madrid se vio superado en algunos momentos por un Galatasaray al
que su público llevó en volandas hasta ya finalizado el encuentro.
Los equipos iniciales dejaban poco margen a la sorpresa,
pues ambos entrenadores salieron con lo esperado. Finalmente, Fatih Terim optó por Gokhan Zan en
lugar de Dany y el esperado Bulut saltó por Yilmaz. Mourinho dio el ‘9’ a
Higuain, la batuta a Modric y el lateral derecho a Essien. Además, Pepe,
recuperado de su lesión, ocupo junto a Varane el centro de la zaga.
El partido parecía comenzar conforme se esperaba aunque el ‘Galata’
nunca quiso perderle la cara al encuentro. Iban a por todas cuando se
encontraron con el primer mazazo a los 8 minutos de juego, ya que Cristiano
decidió ir a por el pichichi y marcó el 0-1. Adjudicando la eliminatoria al
Real Madrid. Llegaron así varias combinaciones entre los atacantes madridistas
que parecían tener controlada la situación. Özil, Di María y Cristiano tuvieron
alguna ocasión para distanciar aún más un marcador muy favorable. Los de Mou
parecían tirar de oficio y concentración para solventar este mero trámite
mientras que el Galatasaray agotaba sus opciones con balones a Drogba y un
campo muy abierto. Con esto, la lesión de Essien hizo obligada la presencia de
Arbeloa en el terreno de juego. Dominio blanco por medio de un Modric que hizo tímidamente pero muy bien de Xabi Alonso, organizando arriba y ayudando constantemente abajo. Los turcos
intentaban sutilmente una salida de balón que incitaba al contragolpe
madridista y fue así como terminó la primera parte de una eliminatoria que parecía
no tener color, o sí, únicamente el blanco.
La segunda mitad comenzó sin más resaltos que el
ensordecedor aliento de la grada, la afición turca quiso empujar a un equipo
que respondió viviendo una resurrección en la que quizá ni ellos creían. Los de
casa no asustaban y fue con el gol de Eboué como entraron en un partido que
parecía decidido, habíamos escrito el final sin ni siquiera contemplar el
principio. Un principio que empezó con Ronaldo fallando un gol cantado, fuera
de sí, lo que propició el empate en la siguiente jugada. 52.000 almas empujaban
y el Madrid no quiso saber nada, pues creía tener ya su bola en el bombo que
decidirá las semifinales. Entonces llegaron Drogba y Sneijder para ponerle la
noche difícil a su querido Mou con sendos goles. Wesley puso el 2-1 y antes de
darnos cuenta Drogba había maravillado poniendo, de tacón, el 3-1 en el
marcador. Quince minutos y tres goles con los que el Galatasaray presentaba su
inesperada candidatura y el Real Madrid pecaba de confianza. No encontramos al
mejor Varane, que se empequeñeció ante su cita más importante. Asimismo,
Gonzalo Higuaín pasó por Turquía cual ninja, sin ser descubierto. El Real
Madrid quiso el balón y Mou intentó evitar con Albiol que los locales creyera
aún más. Arbeloa vio la roja casi al final y presentó con ello su candidatura
al banquillo en las próximas citas. Más tarde y para que Fatih Terim dejara de
creer, Cristiano, a pase de Benzema –que entro por Higuaín–culminó la
clasificación y borro de un plumazo el dulce sueño del infierno turco.
Con este susto, el Galatasaray enseñó al Real Madrid lo que
es el infierno turco, que se vivió en la grada y también en el maltrecho césped.
Fue una noche de Champions, pura Champions para disfrutar con cierto sabor a valor y humildad. El gran
Real Madrid pudo ser la víctima de una ‘machada’ histórica que unicamente pudo
evitar, por medio de dos zarpazos, un
bicho con alma feroz cuyo techo parece no conocerse. Al final, quien quedó con la miel en los labios fue el Galatasaray.
Por @milcientoques





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