Cae
eliminado el Levante en los octavos de la antigua Copa de la
UEFA. El equipo de JIM no pudo derrotar a un Rubin que jugó muy bien su partido bajo el sobrecogedor frio de
Moscú.
Comenzó el partido con un ritmo lento, veíamos a dos equipos muy
juntos, abarcando poco espacio del helado césped, por lo que era difícil tocar con seguridad,
pues un control unos milímetros desviado era suficiente para alcanzar la zona
de acción del rival. Balón perdido.
Hemos observado como Barkero ha ocupado la posición por detrás
de Acquafresca, zona donde parece verse más cómodo a la hora de participar. En el
partido de ida, escorado a la derecha, tampoco lo hizo mal.
Se avecinaba difícil la tarea del gol para el Levante,
el Rubin parecía cómodo en el terreno de juego, no arriesgaba, tocaba con
paciencia, era superior. Los 10 primeros minutos dominaron los rusos, la
posesión era suya. Acquafresca,
encargado de suplir al peleón Martins, no se veía cómodo en el juego de su
equipo, no era eficaz en la presión, no peleaba los balones, no tiraba
desmarques. Comparaciones odiosas, sí, pero es que el nigeriano daba mucho a
este conjunto. Va a ser muy difícil suplirlo.
El partido nos dejaba los
primeros protagonistas, Eremenko, Kasaev
y Natcho, muy bien. Se les veía cada vez más. Realizaron muy bien la función
de esconder el balón a la defensa granota, siempre por detrás de Rondón. A su
vez en el bando contrario, Diop se
destapaba como ladrón de balones, aunque entregárselos a sus compañeros no se
le daba tan bien.
El
Levante no se atrevía, nadie se atrevía a dar un paso al frente e
ir a por el partido, seguíamos viendo un Acquafresca estático, no había profundidad
por parte de los españoles. Aparecían lagunas en las que el Levante intentaba
tomar la iniciativa, y Diop lideraba una presión, que aunque un tanto tímida, incitó
al Levante a irse arriba, buscar el disparo de media distancia, un rechace,
finalmente pudo la timidez. Cerraba bien el Rubin, que cuando decidía buscar la
portería de Keylor lo hacían algo imprecisos. Quizá ante la buena, a veces muy
buena, colocación del Levante, comandada siempre por Iborra Diop.
El equipo de Berdyev
continuaba tocando el balón, dominando el partido. Llegaban sus mejores
momentos cuando Eremenko decidió deslumbrar
a las frías gradas de Luzhniki con algunos detalles de calidad, mucha
calidad. Natcho se iba quitando el
miedo, la timidez, entrando en calor, cada vez más, mala noticia para el
Levante. Natcho, pichichi del Rubin de Rondón, fue creciendo.
Era un partido con poca intensidad, de momento, y la poca
que había estaba puesta mayormente por el equipo ruso. El Levante se limitaba
a, recién recuperado un balón, jugar en largo, lo que desembocaba en una
perdida, y vuelta a empezar. El Rubin
tocaba, el Levante, al pelotazo.
El equipo ruso sigue
teniendo problemas ante una buena presión, se les nublan las ideas, se le
hielan los pases. Llegábamos así a los últimos momentos del partido, en los que
ingresó en el terreno de juego Valdo, recuperado tras unas vacaciones en
México, y tras lo visto con Acquafresca, hubo mejoría. Valdo fue más peleón,
buscó algún desmarque y se las vio con los defensas. Acquafresca quizá ni se
rozó con ellos. A punto estuvieron de helarse los aficionados levantinistas de
la cálida costa valenciana cuando a falta de pocos minutos para agotar el tiempo
reglamentario, Rondón estuvo apunto de decantar la eliminatoria, pero paró bien
Keylor Navas, que dio unos minutos más
de posibilidad a su equipo, unos minutos que podían dar vida. Llegábamos a la prórroga.
Vimos aquí un partido claramente roto, se podía
decidir en cualquier momento, en cualquier acción, en cualquier área. Y fue en
la del Levante, cuando en el minuto 9 de la primera parte de la prórroga y
desde la frontal, Natcho congeló el tiempo para, entre dos defensas, meter un
balón entre líneas que el venezolano Salomón Rondón alcanzó a introducir a la
red con la punta de su bota. Cuesta arriba para el Levante, más cerca para el
Rubin, 1-0. Aún así el Levante necesitaba tan solo un gol,
lo que vino buscando, nada debía cambiar en su mentalidad. Había tiempo, pero
excepto un disparo lejano de Ballesteros, ninguno de los balones que el Levante
lanzó al área de Rizhycov llevó mucho peligro. Llegó así el momento en el que
Diop quiso emular a Mascherano sin tener la misma suerte, ya que un error en su despeje permitió que Dyadyun se planteara solo ante Keylor
Navas y le batiera por bajo, quedando así la eliminitaroria completanmente
sentenciada, 2-0. El equipo granota
lo siguió intentando, pero la remontada
era imposible.
Llega así la eliminación del Levante que no ha
podido continuar su andadura en este sueño, los de JIM han echado de menos a Martins, y quien sabe si lograrán tapar
el hueco que deja el nigeriano para el resto de temporada. Tristes por la
eliminación, pero orgullosos por la
temporada de este equipo en Europa. El Rubin consigue así sacar de la
competición seguidamente a Atlético de Madrid y Levante, necesitando 270
minutos (dos encuentros y una prórroga) para eliminar a los granotas.





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