De nuevo un Barça superado por la situación. El FC Barcelona no hizo su mejor partido ante un PSG que dominó el encuentro de cabo a rabo casi en su totalidad, el equipo de Carlo Ancelotti llevó peligro a la meta de un enorme Victor Valdés mientras que en defensa consiguieron desactivar cualquier ataque culé.
Victor Valdés se declaró a sí mismo como salvador tras desbaratar clarísimas ocasiones del PSG en la primera mitad, todo el peligro que los franceses llevaron al área local acabo por difuminarse en las manos del cancerbero, y con esto mantuvo las ocasiones intactas de un Barça que parecía desahuciado. El Paris Saint Germain aprovechó las pérdidas de balón de un Barcelona irreconocible para armas contras impecables. La viva imagen fue Busquets, que no jugó a ser Sergio.
En una de estas jugadas en las que el Barça perdió el balón insólitamente llegó el gol de Pastore, y es que tanto fue el cántaro a la fuente que acabó rompiéndose a favor de los franceses. 0-1 y el FC Barcelona que se veía de nuevo por detrás en el marcador. Comenzó así otro partido cuyo marcador no valía para alcanzar semifinales. Tuvo que entrar Messi para alegría del Camp Nou, comenzó así un nuevo partido. Y es que mientras unos alzaban la voz declarando la ‘Messidependencia’ y otros se alegraban de tener alguna opción, Leo Messi cambió totalmente la mentalidad del encuentro, tanto en sus compañeros como en los rivales. La presencia de Leo crea sensación de peligro constante y así lo entendió el PSG, cuyo partido comenzó a desvanecerse mientras los azulgrana se vinieron arriba tan solo empujados por la simple presencia del astro argentino. Y en una de estas, para demostrar que el Messi al 100% es el mejor y el mermado sigue siendo un crack, una jugada iniciada por él acabó con la asistencia de Villa a un Pedro que resucitó cuando más hizo falta, dando el gol que tanto se ansiaba, el que acabo con el suspiro más esperado por el barcelonismo.
Tras esto, la calma, tranquilidad que se apoderó de un Camp Nou que apretaba la clasificación entre sus manos mientras el PSG agotaba sus opciones con balones largos que nunca llegaron a buen puerto. Al mismo tiempo yen un mundo paralelo, Iniesta jugó con la imaginación para jugar su partido en la recta final, agotando aún más las opciones del rival cada vez que dormía el balón en sus pies. Se clasifica así el FC Barcelona para su sexta final consecutiva, hecho insólito, tras demostrar sobre el campo un juego que ya no asusta. Aquella superioridad que maravilló al mundo y que quedará en los anales de la historia parece haber pasado a mejor vida para dar paso al sufrimiento.
Por @milcientoques





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